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Jerónimo Martín Caro y Cejudo, Refranes y modos de hablar castellanos, edición de Fernando Martínez de Carnero
A B C D E L V
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1. Deja la fuente por el arroyo, pensarás traer agua, y traerás lodo
«Omissis fontibus consectari rivulos». Cicer. lib. 2. De Orat. Véase: Quien deja el camino, etc.
Fuente: Erasmo, 4109., Nota: «Omissis fontibus consectari rivulos» procede de Erasmo, Adagia 4109, que construye el lema a partir de Cicerón, De oratore 2,117: «tardi ingeni est rivulos consectari, fontis rerum non videre». La formulación de Caro no es, por tanto, cita literal de Cicerón: reproduce el lema erasmiano y atribuye directamente al autor antiguo la autoridad indicada por Erasmo. El adagio designa a quien abandona lo principal para ocuparse de cuestiones secundarias. La entrada «Quien deja el camino real por la vereda...» vuelve a citarlo y ofrece una explicación muy próxima a la de Erasmo.
2. Deja tu casa, y vente a la mía, habrás negro día
Otro: Mi casa, y mi hogar, cien sueldos val. «Domi manere oportet belle fortunatum». Erasm. vel «Bos alienus subinde foras prospectat», Ídem. Véase: Bien está San Pedro, etc. Y: Piedra movediza, etc.
Fuente: Erasmo, 2013, 962., Nota: Las dos concordancias proceden de Erasmo. «Domi manere oportet belle fortunatum» corresponde a Adagia 2013: aconseja permanecer en casa a quien vive prósperamente, pues fuera se expone a las incertidumbres de la fortuna. El proverbio griego se documenta en Diogeniano 7,35; Erasmo cita además el paralelo de Menandro, fr. 82 K.-A., transmitido por Clemente de Alejandría, Stromata 6,2,7. «Bos alienus subinde foras prospectat» es Erasmo 962, tomado de Zenobio 2,81: el buey que se encuentra en casa ajena mira hacia fuera porque añora lo propio; Erasmo lo aplica a quienes no se encuentran a gusto entre extraños. La entrada forma una red semántica con «Bien está San Pedro en Roma» y «Mi casa y mi hogar, cien sueldos val», centrada en la preferencia por la casa propia y los riesgos de abandonarla.
3. Dejad algo para los pobres
Dícese contra los que no se acuerdan de socorrer a sus prójimos. «Relinque quippiam, et Medis», Plutarchus. Úsase de este adagio contra los que de un convite no dejan cosa alguna, y contra los que gastan toda su hacienda en golosinas. Tuvo origen de los Medos, porque estos anduvieron por la tierra de Beocia, destruyendo todos sus términos, y así cuando alguno consumía su hacienda, le decían: deja algo, que tengan los Medos que destruyan, y gasten.
Fuente: Erasmo, 205., Plutarco, Quaestiones convivales 7, 4, 703F-704A; , Nota: Dependencia segura de Erasmo, 205, «Relinque quippiam et Medis». Caro traduce casi literalmente su aplicación a quienes no dejan nada de un convite o dilapidan toda su hacienda, así como la explicación histórica del proverbio. La fuente antigua es Plutarco, Quaestiones convivales 7, 4, 703F-704A, donde se recoge el dicho beocio λεῖπέ τι καὶ Μήδοις, surgido del recuerdo de las incursiones de los medos por Fócide y los confines de Beocia. La aplicación inicial de Caro a quienes no socorren a sus prójimos no pertenece a Plutarco ni a Erasmo, sino que constituye una adaptación caritativa del adagio al refrán castellano «Dejad algo para los pobres».
4. Dejad cuidados ajenos
Otro: Cuidados ajenos matan a los asnos. Otro: Lo que no has de comer, déjalo bien cocer. «Ædibus in nostris, quæ prava, aut recta geruntur». Homer. vel «Tua quod nihil refert, percontari desinas». Terent. in Heaut. vel «Ne depugnes in alieno negotio». Homer.
Fuente: Erasmo, 585 y 2775., Homero, Odisea 4, 392., Terencio, Hecyra 810., Homero, Ilíada 3, 91; , Nota: Dependencia segura de Erasmo, 585, «Aedibus in nostris quae prava aut recta geruntur», y 2775, «Ne depugnes in alieno negotio». El primero reelabora Homero, Odisea 4, 392: el sentido de «ocuparse de los propios asuntos y no investigar los ajenos» es una interpretación proverbial desarrollada por Erasmo, no el significado originario del pasaje homérico. El segundo generaliza Ilíada 3, 91, donde se propone que Paris y Menelao combatan solos por Helena. La cita «Tua quod nihil refert, percontari desinas» pertenece a Terencio, Hecyra 810, no al Heautontimorumenos; la referencia de Caro es errónea. Esta sentencia circuló ampliamente en gramáticas latinas escolares, posible vía de transmisión aún no identificada con seguridad. Cfr. «Cuidados ajenos matan a los asnos» y «Lo que no has de comer, déjalo bien cocer».
5. Dejad las burlas pesadas
«Numquam sunt graciles, qui. nocuere sales». También decimos: Son gracias mohosas.
Sinónimo(s): Son gracias mohosas
Fuente: Pseudo-Séneca, Anthologia Latina 409 Riese (= Anthologia Vossiana 15a), 6., Nota: La lectura de Caro «graciles» es error por grati: «Numquam sunt grati, qui nocuere, sales», verso final de un epigrama tradicionalmente atribuido a Séneca, hoy considerado pseudosenecano. El poema censura las bromas maliciosas: «nunca son agradables las gracias que hacen daño». La edición de 1792 mantiene la corrupción «graciles».
6. Dejadle que es privilegiado
«Omitte vatem». Erasm. Antiguamente los adivinos o agoreros solían andar en la guerra coronados delante de la batalla, y nadie les hacia mal, porque no era lícito, por ser tenidos por varones sagrados.
Fuente: Erasmo, 1861., Nota: El lema erasmiano reproduce el griego Πάρες τὸν μάντιν, documentado en Miguel Apostolio, Συναγωγὴ παροιμιῶν 14, 12. Caro traduce casi literalmente la explicación de Erasmo sobre la supuesta inmunidad del adivino coronado en campaña; no se ha identificado por ahora la fuente antigua de esta noticia.
7. Dejar lo verdadero por lo pintado
«Umbram pro corpore», id est, «captare». Erasm. Tomóse este adagio de la fábula de Esopo, que dice que pasando un perro con un pedazo de carne en la boca por un río, y viendo la sombra de la came en el agua, pareciéndole que era carne, y que era mayor cantidad que la que llevaba en la boca, porque la sombra era mayor, dejó caer la carne por coger la sombra.
Fuente: Erasmo, 2198., Nota: La entrada depende de Erasmo, Adagia 2198, «Umbra pro corpore». Caro modifica significativamente el lema erasmiano, en nominativo, al escribir «Umbram pro corpore, id est, captare»: el acusativo parece proceder de la fusión del lema con la explicación de Erasmo, «dum umbram carnium [...] captat», formando «umbram pro corpore captare», ‘perseguir la sombra en lugar de la realidad’; no parece, por tanto, una lectura que deba corregirse. Esta verbalización tuvo circulación posterior: se documentan «umbram pro corpore captet» en Henry More (1679) y «Umbram pro corpore captat» como lema emblemático en 1716; en la tradición hispánica reaparece posteriormente, entre otras formas, «umbram pro corpore captavi» en el diccionario de Vicente Salvá. Ello aconseja considerar «umbram pro corpore captare» no como error de Caro, sino como desarrollo neolatino del lema erasmiano, cuya difusión hispánica posterior merece seguirse investigando. Erasmo deriva el adagio de una «fabula Aesopica» sobre el perro que, viendo en el agua la sombra aparentemente mayor de la carne que lleva, intenta cogerla y pierde la verdadera, y cita una versión tetrástica atribuida a «Gabrias». La fábula corresponde a Perry 133 y se documenta, entre otros testimonios antiguos, en Fedro, Fabulae 1,4, y Babrio 79.
8. Dejemos a Dios aparte
Otro: Hablemos de las tejas abajo. «Divinum excipio sermonem». Plat. vel «Quæ supra nos, nihil ad nos». Socrates.
Fuente: Erasmo, 569., Nota: Las dos concordancias proceden de Erasmo. «Divinum excipio sermonem» es Adagia 3435, construido a partir de Platón, Respublica 6,492e, donde la expresión «hacer excepción de lo divino» se presenta como proverbial. La formulación latina es de Erasmo, no cita literal de Platón. «Quae supra nos, nihil ad nos» corresponde a Erasmo 569, que la presenta como máxima socrática a partir de Lactancio, Divinae institutiones 3,20,2: «Celebre hoc proverbium Socrates habuit: Quod supra nos, nihil ad nos». No es, por tanto, una cita directa de Sócrates. Erasmo aplica también el dicho a quienes hablan temerariamente de los misterios de la teología, sentido que explica bien la equivalencia castellana «Hablemos de las tejas abajo».
9. Dejemos padres, y abuelos, y por nosotros seamos buenos
«Virtute decet, non sanguine niti». Claudian. Dice a este propósito Ovid. lib. 13. Metam. «Nam genus, et proavos, et quæ non fecimus ipsi, vix ea nostra voco». Y Juvenal. Sat. 8.
«Stemmata quid facient? quid prodest Pontice longo
Sanguine censeri, pictosque ostendere vultus
Majorem? et stantes in curribus Æmilianos? etc.
Si coram Lepidis male vivitur
» Y mas abajo:
«Tota licet veteres exornent undique ceræ
Atria, Nobilitas sola est, atque unica virtus.
» Y aquello del Maestro Fernando de Benavente:
«Gloria, fama, decus propriis quæsita lacertis,
Hic vere est clarus nobilitatis honos.
Tota domus quamvis maiorum stemmata pandat,
Quæ non pertulimus, non ea nostra voco.
Quid proavos jactas insignia clara parentum?
Iactabis merito sanguine parta tuo.
» Véase: Cada uno es hijo, etc. Y: Más quiero valerme, etc. Y: No es señor, etc. Claudiano, Panegyricus de quarto consulatu Honorii Augusti, 220. Ovidio, Metamorphoses, 13, 140-141. Juvenal, Satirae, 8, 1-4, 9, 19-20. Fernando de Arce, Adagios y fábulas, p. 104. Cfr. Erasmo, 3879. Juan de Mal Lara, Philosophía vulgar, VII, 7. Nota: La entrada desarrolla el tópico humanístico de la verdadera nobleza fundada en la virtud y no en el linaje. «Virtute decet, non sanguine niti» corresponde a Claudiano, Panegyricus de quarto consulatu Honorii Augusti 220; la sentencia circuló ampliamente en florilegios y figura, bajo el locus «Nobilitas», en la Polyanthea de Nani Mirabelli. «Nam genus et proavos...» es Ovidio, Metamorphoses 13,140-141. Los pasajes de Juvenal proceden de Satirae 8,1-4, 9 y 19-20; el último dístico, «Nobilitas sola est atque unica virtus», aparece también en Erasmo, Adagia 3879, Fumosae imagines, aunque este no explica el extracto juveniláneo más amplio de Caro. El mismo refrán es comentado por Mal Lara, Philosophía vulgar VII,7, contra quienes presumen de linaje sin «hacer por sí bondad», lo que hace probable su presencia en el trasfondo de la entrada, aunque no queda demostrado que de él procedan las citas clásicas. Los seis versos de Fernando de Arce forman tres dísticos y reelaboran el mismo material, especialmente Ovidio y Juvenal. Se señalan varias lecturas de 1675 mantenidas frente a corrupciones de 1792: «qui prodest», «majorum», «quam vis», «pro avos» e «jactabis».
10. Dejó hambre y frío por el amor de Dios
Es ironía para decir, que no hizo mucho en tomar algún estado santo, y de mayores conveniencias, pues es dar a logro. Ulyses pannos exuit, Erasm. ex Homero dicente: «Vilibus ac pannis mox est exutus». Ulyses. Puede acomodarse este adagio a aquellos que mudando de repente el genero de vida, de pobres se hacen ricos, de tristes alegres, y de hombres toscamente vestidos, se vuelven hombres muy adornados de galas. Tuvo origen el adagio de Ulises, que después de haber padecido gran tormenta, volviendo a su patria de la conquista, y destrucción de Troya, y habiendo andado perdido por el mar diez años, llegó a Ítaca, su patria, y en hábito de un pobre mendigo, entró en su casa, y luego que. se vistió otros ricos y preciosos vestidos, pareció ser otro, vel «Ab asinis ad boves». Plaut. idest. «Ex humiliore conditione ad ditiorum partes transire». Véase: De muy bajos, etc.
Fuente: Erasmo, 3347, 630., La entrada depende ampliamente de Erasmo. «Ulysses pannos exuit» corresponde a Adagia 3347, donde Erasmo recoge, a través de Plutarco, «Quomodo adulator ab amico internoscatur» 52C, Homero, Odisea 22,1: «αὐτὰρ ὁ γυμνώθη ῥακέων πολύμητις Ὀδυσσεύς». La aplicación a quienes, «mudando de repente el género de vida», pasan de pobres a ricos, de desaliñados a elegantes y de tristes a alegres traduce casi literalmente la explicación erasmiana. La noticia de que Ulises, tras quitarse los harapos, se vistió inmediatamente con ropas magníficas procede de esa elaboración de Erasmo y no del pasaje homérico, donde Ulises se despoja de ellos antes de atacar a los pretendientes. Caro transmite «Vilibus ac pannis mox est exutus Ulyses», frente al erasmiano «Vilibus at pannis mox exutus Ulysses»; conviene conservar y documentar la variante mientras no se determine su origen. «Ab asinis ad boves transcendere» procede de Erasmo 630, a partir de Plauto, Aulularia 235; también la glosa «Ex humiliore conditione ad ditiorum partes transire» reproduce literalmente a Erasmo. 1792 lee erróneamente «Ab asinis ab boves» por «Ab asinis ad boves», mentras que se ha corregido «ad ditiorum» por «additiorum», presente en ambas ediciones.
11. Dejó su estancia
Dícese del soldado que no guarda el orden que le da su capitán. «Ordinem deserere». Cic. Attic. Puede acomodarse a cualquiera que falta a su oficio y obligación.
Fuente: Erasmo, 1625., Cicerón, Tusculanae disputationes, 3, 8, 17; Cato Maior de senectute, 20, 72–73., Nota: Caro depende de Erasmo, Adagia 1625 (II, vii, 25), Ordinem deserere, traducción del griego λιπεῖν τὴν τάξιν ‘abandonar el puesto o la formación’. De Erasmo proceden tanto la explicación militar —el soldado que abandona el lugar que le ha sido asignado— como su extensión metafórica a quien falta al cumplimiento de su deber: «dicitur qui deest officio suo in re quapiam peragenda». Entre los testimonios antiguos aducidos por Erasmo se encuentran Aristófanes, Vespae 2; Luciano, De mercede conductis 25; e Isócrates, De pace 143. La atribución «Cic. Attic.» es imprecisa. Erasmo no atribuye a Cicerón la formulación «Ordinem deserere», sino que, entre varios equivalentes latinos de la expresión griega, afirma que Cicerón empleó «de praesidio decedere» en las Epistulae ad Atticum. Esta referencia no se confirma en el texto conservado de las cartas. Cicerón ofrece, en cambio, expresiones afines como «qui propter metum praesidium relinquit» (Tusculanae disputationes 3, 8, 17) y «de praesidio et statione vitae decedere» (Cato Maior de senectute 20, 72–73). Caro parece, por tanto, haber condensado la noticia de Erasmo, atribuyendo indebidamente a Cicerón el propio lema erasmiano.
12. Déjolo de todo punto
Longum valere iussit. Lucian. Úsase de este adagio cuando alguno renuncia, y deja una cosa. Tómase la metáfora de los que se despiden, cuando se ausentan por mucho tiempo, o para nunca volver. Eurípides dixo, aludiendo al adagio
Veneri tuæ multum valere renuntio.
Y Cicerón lib. 15. De sus familiares, dijo con el mismo sentido: «Virtuti nuntium remisisti delinitus illecebris voluptatis», donde Remittere nuntium significa dejar.
Fuente: Erasmo, 1204., Cicerón, Epistulae ad familiares 15,16,3., Nota: La entrada depende íntegramente de Erasmo, Adagia 1204, «Longum valere iussit». El lema latino deriva de la expresión griega μακρὰ χαίρειν, frecuente en Luciano; el pasaje que encabeza el adagio procede de Iuppiter tragoedus 32. Caro traduce casi literalmente la explicación de Erasmo sobre su empleo para renunciar definitivamente a algo. «Veneri tuae multum valere renuntio» es la traducción erasmiana de Eurípides, Hippolytus 113, donde Hipólito despide despectivamente a Afrodita. «Virtuti nuntium remisisti delinitus illecebris voluptatis» corresponde a Cicerón, también citado por Erasmo como expresión equivalente. «Delinitus», transmitido por Caro en ambas ediciones y documentado en el texto erasmiano, debe conservarse frente al «delenitus» de ediciones críticas modernas del texto clásico.
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