Presentación de la obra
Breve introducción y criterios de edición
Edición digital del diccionario de Jerónimo Martín Caro y Cejudo, Refranes y modos de hablar castellanos, con los latinos que les corresponden, y la glosa y explicación de los que tienen necesidad de ella, preparada por Fernando Martínez de Carnero a partir del cotejo de las ediciones de 1675 y 1792. La edición de 1792, impresa por la Imprenta Real y nuevamente compuesta tipográficamente, presenta variantes respecto de la primera edición, algunas de las cuales corrigen errores o restituyen lecturas conformes con las fuentes utilizadas por el autor. Aunque ocasionalmente ha sido considerada una simple reimpresión, estas diferencias permiten tratarla como una segunda edición póstuma con intervención correctiva.
Jerónimo Martín Caro y Cejudo (Valdepeñas, 1630-1712) desarrolló buena parte de su actividad en su localidad natal, donde ejerció como maestro de Latinidad y Elocuencia. Su trayectoria, todavía conocida de manera incompleta, permite situarlo en el ámbito del humanismo escolar del siglo XVII: además de su dedicación a la enseñanza de la lengua y la literatura latinas, fue autor de obras gramaticales y lexicográficas destinadas en buena medida a facilitar la lectura y comprensión de los clásicos. Este perfil docente resulta particularmente significativo para entender los Refranes y modos de hablar castellanos, concebidos por el propio autor como instrumento útil para la interpretación de los adagios presentes en los textos latinos y para establecer correspondencias entre la tradición proverbial castellana y la cultura clásica. Para su biografía, actividad docente y producción bibliográfica siguen siendo fundamentales los estudios de Luis de Cañigral sobre el humanista valdepeñero, que reconstruyen documentalmente numerosos aspectos de su vida y de su vinculación con la enseñanza de las humanidades.
La transcripción respeta, en la medida de lo posible, las características lingüísticas y textuales del original, al tiempo que moderniza la ortografía para facilitar la lectura y las búsquedas informáticas. Se conservan, sin embargo, los arcaísmos y particularidades gráficas que forman parte de los propios refranes cuando poseen valor histórico, lingüístico o paremiológico. Asimismo, se han homogeneizado los criterios de transcripción de las citas y expresiones latinas y se emplean comillas para identificar el material citado o presentado como tal por Caro, incluso cuando contiene glosas, paráfrasis o reconstrucciones ad sensum de elementos elididos.
Se corrigen las erratas manifiestas del texto cuando la enmienda puede establecerse con suficiente seguridad mediante el cotejo entre las dos ediciones, el usus scribendi del propio autor o la consulta de las fuentes. Se conservan, en cambio, las variantes de las citas clásicas, bíblicas, humanísticas y paremiográficas cuando pueden corresponder a lecturas efectivamente documentadas en fuentes anteriores o coetáneas, ya que tales divergencias pueden proporcionar indicios sobre las ediciones, repertorios o intermediarios utilizados por el autor. Cuando resulta posible, las referencias generales ofrecidas por el autor se precisan mediante la identificación de la obra, libro, capítulo, parágrafo, fragmento o verso correspondiente. La identificación de una fuente antigua no presupone que Caro la consultara directamente: se procura determinar asimismo la fuente inmediata o intermediaria, entre las que ocupan un lugar especialmente relevante los Adagia de Erasmo. Las atribuciones de autoridad consignadas por Caro se mantienen como parte de su texto, pero no se interpretan necesariamente como indicio de consulta directa, pues con frecuencia reproducen las atribuciones proporcionadas por sus intermediarios.
La identificación y presentación de las fuentes se ha concebido asimismo para facilitar su consulta en un entorno digital. Las referencias se ofrecen de forma normalizada y suficientemente precisa para permitir su recuperación mediante búsquedas, evitando información redundante cuando esta no aporta valor identificativo. En particular, los Adagia de Erasmo se citan mediante el nombre del autor y el número del adagio, sin repetir sistemáticamente el título de cada lema, cuya numeración, según el sistema adoptado en esta edición, permite identificar cada adagio y facilita su consulta en distintas ediciones. Solo se incorporan al apartado de fuentes los testimonios cuya relación con el texto de Caro o con la tradición de las concordancias que reproduce ha podido comprobarse; cuando una autoridad antigua mencionada por el autor procede únicamente del comentario de Erasmo y no ha sido posible verificar independientemente el pasaje, se remite a los Adagia sin presentar como fuente antigua verificada la autoridad que Erasmo transmite. Se distingue así, siempre que los testimonios lo permiten, entre fuente antigua, intermediario y formulación efectivamente utilizada por Caro. No se considera necesariamente defectuosa una lectura por apartarse de la forma normalizada de una edición crítica moderna. Las formas aparentemente anómalas se cotejan, siempre que sea posible, con las fuentes y repertorios de los siglos XVI y XVII, pues pueden conservar lecturas características de la edición o del intermediario utilizado por Caro. Del mismo modo, las correcciones introducidas en 1792 se valoran individualmente y no se adoptan automáticamente frente a las lecturas de 1675.
Las fuentes se presentan jerárquicamente de acuerdo con la estructura de cada entrada y, dentro de ella, atendiendo a su sucesión y filiación. Se procura respetar en primer término el orden de aparición de las concordancias y autoridades en Caro y reconstruir, para cada una, la secuencia diacrónica de su transmisión, desde los testimonios antiguos hasta los intermediarios humanísticos o paremiográficos que puedan haber servido de fuente inmediata, entre ellos los Adagia de Erasmo y los Adagios y fábulas de Fernando de Arce. Para la identificación y numeración de los Adagia se sigue la edición digital del proyecto de la Universidad de Lyon, disponible actualmente en el portal de IHRIM (Institut d’Histoire des Représentations et des Idées dans les Modernités). Para la consulta y el cotejo se utiliza asimismo la edición completa preparada por Emanuele Lelli y, cuando las variantes transmitidas por Caro lo requieren, se recurre a ediciones de los siglos XVI y XVII. Para las concordancias procedentes de Arce, citado habitualmente por Caro como «Maestro Fernando de Benavente», se sigue la edición de Antonio Serrano Cueto, Adagios y fábulas (Madrid, Instituto de Estudios Humanísticos, 2002). Las notas se reservan para los casos en que esta información requiere explicación: atribuciones imprecisas o indirectas, mediaciones bibliográficas, relaciones entre varios testimonios, variantes significativas de las citas, particularidades de las ediciones manejadas o correspondencias metafóricas y conceptuales relevantes. Cuando procede, se señalan al final de la nota las remisiones internas que permiten relacionar la entrada con otras voces del diccionario y las erratas, correcciones, transposiciones o variantes gráficas de 1675 y 1792 que tengan interés para la constitución del texto o para la identificación de sus fuentes. Las entradas cuya fuente y transmisión resultan inequívocas pueden limitarse a la referencia normalizada; la nota explicativa se incorpora únicamente cuando aporta información necesaria para comprender la filiación, el sentido, la variante textual o la relación paremiológica. Por otra parte, los paralelos que no intervienen de manera comprobable en la transmisión se incorporan únicamente cuando ayudan a documentar la tradición del proverbio y se distinguen mediante «Cfr.» de las fuentes propiamente dichas.
La obra se concibe como una red de correspondencias entre refranes y modos de hablar castellanos y sus equivalentes latinos. Caro distribuye con frecuencia las concordancias entre distintas voces de significado próximo: algunas entradas desarrollan ampliamente un núcleo conceptual y reúnen numerosas autoridades, mientras que otras seleccionan únicamente la concordancia cuya formulación o imagen resulta más adecuada al refrán concreto y remiten mediante «Véase» a las voces relacionadas. Estas remisiones internas se conservan porque forman parte de la organización semántica y paremiográfica del diccionario y permiten reconstruir los grupos de sinonimia, analogía y afinidad conceptual establecidos por el propio autor.
Bibliografía y fuentes básicas
Ediciones de Caro y Cejudo
Caro y Cejudo, Jerónimo Martín, Refranes y modos de hablar castellanos con los latinos que les corresponden y la glosa y explicación de los que tienen necesidad de ella, Madrid, Julián Izquierdo, 1675.
Caro y Cejudo, Jerónimo Martín, Refranes y modos de hablar castellanos con los latinos que les corresponden y la glosa y explicación de los que tienen necesidad de ella, Madrid, Imprenta Real, 1792.
Estudios sobre Caro y Cejudo
Cañigral Cortés, Luis de, «Un humanista valdepeñero: Jerónimo Martín-Caro y Cejudo (1630-1712). Bio-bibliografía», Cuadernos de Estudios Manchegos, 8 (1978), pp. 45-80.
Cañigral Cortés, Luis de, Jerónimo Martín-Caro y Cejudo (1630-1712), Ciudad Real, Museo de Ciudad Real, 1981.
Fuentes e instrumentos paremiológicos
Arce, Fernando de, Adagios y fábulas, estudio introductorio, edición crítica, traducción, notas e índices de Antonio Serrano Cueto, Madrid, Instituto de Estudios Humanísticos-CSIC, 2002, col. Palmyrenus, 2.
Erasmo de Rotterdam, Adagi, ed. Emanuele Lelli, Milano, Bompiani, 2013, col. Il pensiero occidentale.
Erasmo de Rotterdam, Adages, edición digital del proyecto alojado en IHRIM / Huma-Num, Universidad de Lyon. Adages d’Érasme — IHRIM.
Tosi, Renzo, Dizionario delle sentenze latine e greche, Milano, BUR Rizzoli, ed. actualizada, mayo de 2017 (1.ª ed., 1991).
Werner, Jakob, Lateinische Sprichwörter und Sinnsprüche des Mittelalters aus Handschriften gesammelt, Heidelberg, Carl Winter, 1912.
Nota. Esta bibliografía recoge únicamente las ediciones, estudios e instrumentos de consulta utilizados de manera recurrente en la elaboración de la edición digital. Las fuentes antiguas y los repertorios empleados para documentar entradas concretas se indican en las correspondientes fichas.